Entre las muy diferentes películas del décimo Bafici, que por primera vez superó los cien mil espectadores en menos de cinco días, hubo un film, quizás más pequeño y de menor concurrencia, que me llegó de manera personal y del que me gustaría hablar, a partir de los comentarios recibidos días atrás en este mismo blog. La película en cuestión era Crítico, un documental que mostraba a críticos y cineastas de todo el mundo hablando, justamente, sobre la relación entre el cine y la crítica. ¿Acaso hay algún sinónimo que pueda utilizar?
La proyección la abrió Javier Porta Fouz, uno de los programadores del Bafici y redactor de la revista El Amante, con una frase de Oscar Wilde: “Toda crítica es una autobiografía”. Hoy, me atrevo a señalar que toda crítica, además de ser una autobiografía (un texto de estilo propio que nace a partir de una película o, mejor dicho, la transposición de una película al estilo propio) es también una autocrítica. Quizás sea esta una de las razones por las que yo también me siento crítico de cine, aunque todavía no tenga tantas herramientas como para hacerlo (bien).
Más que un ratón de biblioteca, yo era un sujeto posmoderno. E, instalado en el mundo de las comunicaciones, siempre estuve más cercano a un televisor que a un libro. Sin embargo, cuando llegó a mis manos la decisión de estudiar una carrera ligada con los medios “algo” me llevó a estudiar realización cinematográfica. Y, recién ahí, debuté ante la pantalla de cine.
Mis primeras veces con el cine marcaron un rumbo distinto en mi vida que me impulsó a crecer y, a la vez, descubrir un medio, mucho más maravilloso, con el cual podía expresarme, haciendo cine y hablando a propósito de él.
Entonces, hacer crítica es aprender, aprender acerca de lo cinematográfico y onírico pero, sobre todo, aprender acerca de uno mismo. Encontrar un lenguaje y un estilo para darse a conocer en el mundo. Recordar, avocar y construir. Desarmar, rearmar e imaginar. Es hacer cine pero a través de las palabras.
No se trata de una frustración sino de una búsqueda de expresión a través de otros medios o lenguajes que se relacionan con las imágenes pero que no son ellas. Y en esa búsqueda, en mi propia búsqueda, no pretendo, al menos en el comienzo, ser un poeta. Me conformo con llevarle hasta el mundo de quien me lee mi propio encuentro o desencuentro con alguna película que pasó por mi vida.
Ese, simplemente, era el objetivo de este blog. Darme a conocer como crítico o, mejor aún, darme a conocer como persona y compartir con ustedes mi nacimiento como amante de lo cinematográfico.
En mi vida, más que frustraciones hay intentos y nuevos intentos y búsquedas y nuevas búsquedas. Pocos nacen siendo Orson Welles. Pocos nacen siendo Francois Truffaut. El resto se va formando poco a poco, más como artesanos que como artistas, pero poniéndole las mismas fuerzas y energías para estar, en algún momento, entre los grandes que forjaron la cinematografía mundial. Y, justamente, lo que importa, no es el resultado final sino ese recorrido de aprendizaje, de búsqueda en nuestro propio interior que nos lleva a ser lo que somos. Mejores o peores, patéticos o ganadores, lastimosos o luchadores.
No hay mucho más para decir. Coincido con quien señaló en el documental que la crítica es como la sangre, está en movimiento constante y cae en el papel con palabras que no siempre son las correctas pero que buscan reflejar lo que se vivió en la pantalla.
Hay diferentes tipos de crítica (y de críticos) y muchas veces pueden equivocarse (puedo equivocarme). Por eso, en mi caso personal, busco no ensañarme con una película sino encontrar lo que me dejó de positivo. Pero, claro, es mucho más fácil despotricar contra una película o contra alguien que ponernos, en conjunto, a construir algo nuevo.
Mi camino recién comienza. Todavía tengo muchísimo que leer y muchísimo que mirar. Y también muchísimo que hacer. Ni Paris, ni Hollywood, ni siquiera el Obelisco fueron levantados de un día para otro. Lo bueno es que tenemos (tengo) el tiempo al alcance de las manos.
Espero no haber parecido fatalista pues no me habría acercado al objetivo de este posteo. Pero, tanto críticos como cineastas, o proyectos de críticos y cineastas, a veces tenemos esas manías de sobreactuarlo todo, de llevar los sentimientos a extremos. Lo ideal siempre es el equilibrio y este se aprehende haciendo. Por lo que no voy a dejar de hacer. Para quien quiera acompañarme la invitación está hecha.
En estos días, voy a cerrar el diario del festival con los últimos comentarios sobre aquellas películas que dejaron alguna huella perdida por ahí, marcada en mi pequeña historia. Todavía quedan cuatro días de cine y varias películas a las que les apuesto. Y un recital de Benjamín Biolay. A pesar de tropiezos y caídas, el cine sigue vivo y al alcance de nuestros ojos.
N.
PD: Los comentarios vuelven a ser abiertos para quien quiera expresar su parecer.
17 de abril de 2008
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1 comentario:
Balance de la 10º edición del BAFICI y algunas estadísticas en: www.cynega.com.ar
¡Saludos!
Cynega
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